In
memorian de las tres hermanas Mirabal asesinadas
cobardemente el 25 de Noviembre de 1960 en República Dominicana, por orden del
dictador Rafael Trujillo.
Pasarían
años desde aquel hecho infausto. En 1993
la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Declaración sobre la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, definiéndola por primera vez
como “Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado
posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la
coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la
vía pública o en la vía privada”
Cuando en
1999 la ONU instaura la fecha y su sentido conmemorativo, invita a Gobiernos, Organizaciones Internacionales y Organizaciones no Gubernamentales a sumarse con actividades dirigidas a sensibilizar
al público.
Para el
curso de los acontecimientos históricos, pocos años han pasado, se han obtenido
muchos derechos y otros aún faltan. Bueno es recordarlo por cuanto cada avance
en la causa de las mujeres significa una ampliación de los Derechos Humanos y
un perfeccionamiento del Sistema Democrático.
Pero lo
fundamental a señalar en este día, sigue siendo la permanente lucha de las
mujeres y sus organizaciones en contra de la discriminación y por la gestión de
nuevos derechos y el profundo sentido político de la conmemoración.
Las
Mirabales fueron miles y los dictadores fueron muchos. Esta fecha suelda el
destino de las mujeres al de sus países. Las torturas, violaciones y asesinatos
de mujeres no se dan en democracia. Estos delitos fueron cometidos por las
sanguinarias dictaduras que asolaron el Continente Latinoamericano y que en
Argentina adquirió niveles de especialización genocida con el robo de los bebés
nacidos en cautiverio.
Conmemorar el Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer permite honrar a las mártires,
posicionarse en el presente mirando a Dilma, Cristina y Michelle como
representantes mujeres elegidas democráticamente por sus pueblos y proyectar a futuro la
concreción de las deudas pendientes en la causa de las mujeres.
En esa perspectiva el Sindicato de Amas de Casa de la Provincia del Chaco convoca a todas
las mujeres de la provincia a ejercitar cotidianamente - en todos los ámbitos
de sus vidas, desde el familiar al público - el Derecho Humano fundamental de
vivir sin violencia.



